La vida es sueño y los sueños, sueños son. Así que no te preocupes si resulta que un día te encuentras diseccionando a tu amor platónico y resulta que su intestino es una nevera… Preocúpate mejor por aquello de hablar en voz alta cuando duermes… ¡Nunca se sabe quién está al otro lado escuchándote!






