Hay una rata en casa. Una ratita incapaz de dejar un poco de zumo a los demás. Por el momento sabemos que actúa con nocturnidad y alevosía y que es adicta a los zumos. ¿Bastará con poner un trozo de queso en una pinza? ¿Habrá que poner un candado en la botella para que nadie se atreva a beber? Ja, la próxima conquista… en tu nevera.






