Mira que se lo tengo dicho… A ti, querida, te pierden las formas. Y es que a veces nos gustaría tener horchata en la venas y no nitroglicerina. Hay que estar segura de las acusaciones que se hacen antes de abrir la boca, que luego hay quien aprovecha una metedura de pata para echar el anzuelo… al bonito.






