Invisible… como un vampiro delante del espejo o una cacería de gamusinos. Basta que seas tú misma para que no te haga caso. ¡Un drama! Si un día te levantases con un nido de víboras en la cabeza… seguro que ni siquiera se daría cuenta… Y luego está ella, la niña de sus ojos, que siempre está dispuesta a saciar su sed…






